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SupermARkeTs

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Cuando voy por el pasillo de un supermercado o cualquier otra superficie comercial, no puedo evitar acordarme de las primeras galerías de colecciones, antepasados de nuestros museos actuales, en las cuales se amontonaban las obras sin ningún tipo de estudio museográfico previo y donde el espectador se sumergía en una especie de oasis intelectual formado por esculturas, pinturas, grabados o miniaturas sólo al alcance de los grupos sociales más exclusivos, donde lo importante parecía ser el tamaño de la colección.

A partir del último tercio del siglo XX, el Arte Pop bebió de la publicidad, el cómic, las novelas pulp y otros objetos poco asociados al mainstream artístico del momento para entregarnos un tipo de arte distinto, accesible a todo el mundo precisamente porque partía de elementos conocidos por la mayoría de la población.

Entre pasillos y estanterías plagadas de latas minuciosamente ordenadas, con sobredosis de información en precios, ofertas y regalos varios, veo una mezcla de Arte Pop y esa aglomeración perseguida por el afán coleccionista. Son, quizás, involuntarios museos del siglo XXI, donde entre etiquetas traducidas en distintos idiomas, asistimos a un baile de colores, eslóganes y marcas dispuestos a competir entre ellos para captar la atracción de quien las observa.

Resulta curioso observar esos pasillos organizados por secciones e intentar asociar su contemplación con obras que forman parte del imaginario colectivo, en un ejercicio absurdo pero divertido a la vez. Al contrario que maestros como Monet, Seurat o Cezanne, a medida que nos acercamos más a nuestra composición de tetrabriks, latas de diferentes formas y plásticos envasados al vacío, podemos apreciar con todo lujo de detalles las letras y dibujos que les dan su “tentadora” apariencia. Al tomar un poco de distancia observaremos  grandes manchas inconexas, como si nuestra propia visión quisiera protegerse del horror vacui provocado, de forma que sólo con la ayuda de los indicadores de los diferentes pasillos sabremos donde estamos (¡¿O es que nadie se ha perdido nunca en un gran museo?!).

Por si no bastara con la idea de fantasear con los diferentes productos que inundan todo el espacio y su contemplación, las personas que nos encontramos en él formaríamos parte de un sinfín de tramas independientes dentro de este gran collage. Diferentes instantáneas, alguien que va a por un ingrediente de última hora, una turista despistado que quiere comer algo a un precio asequible, la persona con lista en mano que repasa concienzudamente el papel una y otra vez, una pareja que no se pone de acuerdo en que sabor de zumo escoger… tantas como alcance la imaginación. Una intriga sin composición previa, desenfocada a veces y sin un encuadre que haría las delicias de Degas o Hopper.

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Autor: mektres

http://mektres.org/nosotros/

3 pensamientos en “SupermARkeTs

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