Mektres

La Casa del Pumarejo la hacen ellas

10 comentarios

Pumarejo1Un palacio del siglo XVIII dentro del centro histórico no parece algo extraño en una ciudad como Sevilla. Si a esto le añadimos una reconversión en corral de vecinos y más tarde un interés urbanístico de la mano de un gradual deterioro, tenemos los ingredientes para saber que hablamos de la Casa Grande del Pumarejo.

Pumarejo2Plaza y palacio tienen un origen común a finales del siglo XVIII, a partir de ahí el edificio ha sido hospicio y escuela, cárcel para sublevados durante la invasión francesa, ha estado abandonado y fue de nuevo escuela, esta vez de adultos, y biblioteca popular en la segunda mitad del siglo XIX. Es en este período cuando se empiezan a usar algunas dependencias como alojamiento, lo cual irá sustituyendo a la actividad docente. El uso como vivienda, unido al artesanal y comercial, ocupan gran parte del siglo pasado.

Las personas que hacen estos usos del palacio, podrían definirse como trabajadoras procedentes de la industria textil abundante en el norte del casco histórico o artesanos que destinaban su producción al resto de la zona. En los setenta se instaló un almacén de muebles en la parte inferior del edificio, lo cual supuso la modificación de espacios para instalar escaparates al exterior. Será a partir de este momento cuando se acelere la degradación del edificio, aunque no por ello deja de tener nuevos usos como el de locales de ensayo musicales durante la década de los noventa. Podemos comprobar como a lo largo de su historia, la casa ha ido combinando diferentes usos e inquilinos, pero casi siempre vinculada a clases populares.

Pumarejo3

El paulatino traslado del tejido industrial y empresarial de la zona hacia otros puntos de la ciudad, hecho que comenzó durante la dictadura, dio un lugar a un contexto de exclusión social, al que habría que añadir el deterioro gradual de los edificios. El Ayuntamiento, consciente de la situación, solicitó un plan Urban en 1994 para la rehabilitación de la zona Alameda-San Luís. Mediante un diagnóstico del área se propusieron distintas soluciones urbanísticas y medioambientales, que unidas a otras de carácter social, iban encaminadas a mejorar la calidad de vida de una población caracterizada por un bajo nivel formativo, alto porcentaje de envejecimiento y una clara situación de exclusión social.

Pumarejo4Durante seis años se alcanzaron diversos resultados. Una de las grandes carencias de este proyecto fue destinar gran parte del presupuesto en rehabilitar edificios singulares como la casa de las Sirenas o el palacio de los marqueses de la Algaba. Con la reurbanización de calles y rehabilitaciones de inmuebles se dio un fenómeno de especulación urbanística, mientras llegaban nuevos vecinos al barrio seguía sin solventarse los problemas ya existentes. Aunque se invirtió en formación, educación y sensibilización de diferentes colectivos, el gasto no fue suficiente.

La Casa del Pumarejo no se vio involucrada en ningún tipo de rehabilitación durante la ejecución del plan.  Es en este momento cuando propietarios e inquilinos entran en un conflicto de intereses: mientras que los primeros tenían en mente la venta del edificio (de hecho llegaron a vender partes del mismo que estaban desocupados al haberse marchado sus inquilinos), otros vecinos, no estaban dispuestos a abandonar sus casas y solicitaban la rehabilitación del inmueble. El tiempo pasaba sin que se iniciaran las obras, favoreciéndose la continua salida de habitantes, no siempre utilizando los mejores métodos.

Los movimientos vecinales, formados por gente del barrio y personas solidarizadas con el problema, se organizaron para conseguir la protección del palacio y los modos de vida asociados al mismo. Tras años de movilizaciones, en 2003 lograron que fuera declarado Bien de Interés Cultural (BIC), no sólo por su singularidad y monumentalidad sino por su valor etnológico: 

“Como casa de vecinos su aún significativo número de inquilinos conservan vivo el modo de vida tradicional asociado a las antaño numerosas casas y corrales de vecinos sevillanos. Un modo de vida que se expresa tanto en la realidad de la convivencia cotidiana como en la reproducción, año tras año, de los rituales asociados a las pequeñas comunidades que constituyeron estas casas, como es la fiesta de las Cruces de Mayo. Además de residencia de numerosas familias, ha acogido y aún alberga diferentes talleres artesanos, pequeñas tiendas y tabernas, ubicados en los bajos del edificio y abiertos a las calles que lo bordean”. (Orden de inscripción en el CGPHA).

Pumarejo5

Esta declaración de BIC no ha solucionado los problemas de la Casa, no obstante durante los últimos años se han llevado a cabo numerosas iniciativas socioculturales, destinadas a fomentar la cohesión social de todo el barrio. Entre ellas cabe destacar una biblioteca pública, el mercadillo de los sábados, talleres de costura, una peña flamenca o diversas actividades encaminadas a fortalecer los lazos entre quienes participan. Mediante estas actividades se pretende constituir una red de moneda social entre cuyos objetivos están “mejorar las relaciones entre esas personas, contribuir a mejorar su autoestima, y su capacidad de autoorganización y aprendizaje conjunto” y a su vez contribuir en proyectos de interés comunitario como llevar a cabo la rehabilitación.

Pumarejo6En 2011, el Ayuntamiento adquirió la parte del edificio que había sido vendida y la cedió a la plataforma para la defensa de la Casa y a las asociaciones que desarrollan allí sus actividades. Uno de los últimos proyectos ha sido iniciar un sistema de crowdfunding para financiar las obras necesarias en el inmueble.

Visitar la Casa y detenerse en su patio principal da una idea de la historia del lugar. Junto a los azulejos o las macetas, encontramos las espectaculares columnas de caoba que sostienen los arcos y el enlucido rojizo, haciéndonos creer que nos encontramos en un palacio del sur de Italia. Las percepciones cambian, al igual que los usos a lo largo del tiempo. Las que siempre han estado son las personas, es por eso que es un monumento vivo.

Nos despedimos con un documental sobre el Pumarejo, y con un abrazo a Miguel Ángel Capel que nos atendió.

Anuncios

Autor: mektres

http://mektres.org/nosotros/

10 pensamientos en “La Casa del Pumarejo la hacen ellas

  1. ¡Excelente información! Despierta mucho el interés por ir a visitar la Casa y difundir este proyecto tan poco conocido y tan interesante… ¡Excelentes fotografías, también!

  2. Cuando lo monumental y lo cotidiano conviven a expensas del trabajo desinteresado, a veces deja sentir ese halo de humanidad y misterio que podemos encontrar en estos espacios apartados del interés mercantil.

  3. Gracias por difundir nuestra lucha. Me emociona ver que La Casa, en la que prácticamente me he criado, sigue enamorando a más personas. Gracias de corazón.

  4. Nuestra Casa Grande
    Er Paco

  5. Un artículo muy documentado e interesante. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s