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¿Siguen dando abasto los mercados?

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Los mercados de abasto tienen un algo especial que nos atrae. Además de la cerveza fresquita y el consiguiente cartucho de chicharrones en la calle Feria, hay todo un mundo tras los mercados tradicionales. En países como Italia se instalan puestos al aire libre un día a la semana. Los colores se entremezclan con los gritos de vendedoras ambulantes destacando su espacio frente al resto. Casos como Turquía o Marruecos, con una tradición de bazares ancestral, provocan una explosión de aromas que deleita a quien quiera perderse por sus laberínticos pasadizos.

En Sevilla tuvimos la oportunidad de visitar algunos más o menos tradicionales. Aquí te lo contamos.

mercado triana  mercado arenal  mercado encarnación

En los últimos años se ha producido una vuelta hacia el contacto con los productos de origen. Existen tiendas de barrio que proporcionan cestas ecológicas de frutas y verduras de temporada, la tendencia va hacia la compra de productos locales por encima de los importados, incluso se está favoreciendo la posibilidad de cosechar tu propio huerto. Pero, ¿es todo esto una moda o va más allá y realmente queremos un modo de vida más sostenible?

Los mercados de abasto se han erigido como equipamientos tradicionales frente la los productos en serie, perfectamente colocados, de las grandes superficies. Ofrecen una atención personalizada y un conocimiento real sobre el género, sin embargo también hay que decir que generan una serie de inconvenientes que dificultan la compra diaria. El 100% de los mercados que hemos visitado en Sevilla tienen un horario exclusivamente de mañana. Teniendo en cuenta que muchas personas tienen un horario laboral que ocupa precisamente estas mismas horas se hace complicada la compra, al menos entre semana.

mercado feria  mercado cruzcampo  mercado de la carne provisional

Algunos de estos espacios se han ido transformando con los años, cambiando y combinando su oferta con la tradicional como es el caso de Mercado de Triana o el de Feria, donde podemos ver puestos de fruta al lado de un bar de sushi, una peluquería o un teatro. En algunos barrios se han mantenido casi como al principio, valga los ejemplos de Pino Montano o San Gonzalo; mientras otros como Heliópolis están viviendo su decadencia. Por contra, se dan casos de mercados que empiezan siendo provisionales y acaban por permanecer en el tiempo, como el de San Bernardo. Más recordado es el caso del Mercado de la Encarnación, el cual dio origen a las controvertidas Setas al ponerse en marcha toda la reurbanización del antiguo solar. Por desgracia algunos han visto cerradas sus puertas indefinidamente como el Mercado de Puerta de la Carne, un exquisito edificio racionalista que lleva abandonado desde 1999 en el centro geográfico de la ciudad. Su futuro, pese a ser aun bastante incierto, parece que estará relacionado con el sello de lo gourmet. Otro doloroso caso es el Mercado Cruzcampo, el cual tuvimos la oportunidad de visitar hace un tiempo gracias a la asociación Descentrados y a quien dedicamos un artículo en el blog. Las últimas noticias sobre este espacio vienen de la mano de las elecciones, cada cuatro años.

Finalmente llegamos al polémico caso de los mercados gourmet, como el de las Naves del Barranco. Un mercado destinado únicamente al turismo que se asemeja a los que podemos encontrar en San Miguel (Madrid) o da Ribeira (Lisboa). Nos surgen varias preguntas al toparnos con estos nuevos-mercados que atraen al público: ¿es ese el tipo de turismo que queremos? ¿Que clase de empleo crean? ¿Estamos reaprovechando correctamente estos espacios aportando la misma solución en todos los casos? En el caso de las Naves del Barranco lo cierto es que asistimos a una privatización del espacio público con la ocupación de dos plazas colindantes mediante veladores.

mercado puerta de la carne  mercado de san gonzalo  mercado de la lonja

Los mercados han sido y siguen siendo un espacio destinado al consumo pero también son un refugio de socialización entre personas. Durante nuestra ruta hemos disfrutados de escenas que así lo reflejaban: una mujer mayor con el carro de la compra hablando con el tendero sobre sus nietas; un hombre de mediana edad con su hija a cuestas ojeando los tomates; o un joven de brazos tatuados cargando una bolsa de aguacates en las Setas. El peso de los años pasa también para los mercados que nos abastecen, la re-adaptación sin perder la esencia es la única forma de evitar su desaparición y todo lo que ello conlleva.

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Autor: mektres

http://mektres.org/nosotros/

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