Mektres

Una vuelta hacia el origen

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Texto: Celia Castro Castells
Fotografías: Celia Castro Castells

Visitar una ciudad como Nápoles implica un viaje al pasado y es que entre trattorias, altares y un tráfico caótico encontramos continuamente ecos del Imperio Romano. Pero en realidad no es sólo que el pasado se instale en el hoy, sino que también desde el presente retornamos constantemente al pasado. ¿O será que todos los caminos llevan a Roma?

Las calles del centro de Nápoles, como en toda gran ciudad, están repletas de grafitis, que van desde meras firmas hasta verdaderas obras de arte. Tendemos a pensar que los grafitis nacieron asociados a las bandas callejeras de Estados Unidos y a la cultura hip hop de los setenta, pero no somos tan innovadores.

Solo tenemos que recorrer 30 kilómetros desde estas calles para darnos cuenta. En los muros de la antigua ciudad romana de Pompeya encontramos pintadas con consignas políticas, insultos, caricaturas o declaraciones de amor que se han conservado casi intactas al haber permanecido enterradas durante siglos tras la erupción del Vesubio.

Incluso han perdurado las pintadas en las paredes del lupanar, con un curioso catálogo de los servicios ofrecidos.


Las pinturas en tiempos de los romanos respondían como vemos a muchos fines, sin embargo, los grafitis que siglos después se popularizaron en Estados Unidos eran simples firmas cuyo objetivo no era más que el de obtener reconocimiento. Por suerte todo evoluciona y para comprobarlo, tampoco tenemos que ir muy lejos.
Si volvemos nuevamente al centro de Nápoles, cualquier guía turística nos indicará la dirección exacta donde hallar una obra de una leyenda del grafiti: el artista urbano Banksy (Bristol, 1975). Sus trabajos son un ejemplo de cómo las pintadas se han convertido en arte, un instrumento para expresar una idea, provocar una reflexión o emoción en quien la observa. La virgen con la pistola retrata dos realidades que conviven en la ciudad: catolicismo y criminalidad.

En 2016, a raíz de un movimiento popular, se le colocó una vitrina de cristal para evitar su destrucción, tal y como había ocurrido con otra obra suya que había en las calles de la ciudad. La misma técnica se viene usando desde hace unos años con las pintadas de Pompeya, intentando protegerlas de la erosión de los elementos, cuando en realidad fueron creadas para ser efímeras. Me gusta pensar que más que coincidencia, es una prueba de que la historia avanza en círculos y que una y otra vez, volvemos al origen.

 

Celia Castro Castellslagallinaeneldivan.

Este texto se enmarca dentro del apartado de ‘Colaboraciones‘. Si te apetece participar en Mektres, escríbenos a mektres@gmail.com

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Autor: mektres

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